Cuatro claves para importar con éxito

Establecer relaciones comerciales con el extranjero puede parecer complejo, pero siguiendo los siguientes consejos se favorece una importación sencilla y satisfactoria

En un contexto marcado por el librecambismo, es decir, el libre comercio igualitario entre los países, la compra y venta de productos a nivel internacional es una actividad común y habitual. En este sentido, importar es comprar bienes o servicios producidos en un país del exterior (el vendedor). Esto implica la necesidad de transportar esos productos desde el país de origen hasta el país de destino (el comprador o importador).

Son muchos los motivos por los que un país decide adquirir artículos del extranjero, entre ellos:

  • Para satisfacer un consumo al que no se puede hacer frente solo con los recursos propios (porque hay escasez en el mercado interior y no se puede garantizar el abastecimiento).
  • Porque en el país importador no se pueden producir los artículos que se demandan (porque el clima, las condiciones de la tierra o la tecnología disponible no lo permiten).
  • Porque la sociedad demanda una mayor variedad de productos a una mejor calidad-precio.

Para que la importación sea satisfactoria y se consigan los objetivos fijados (los menores costes posibles, proveedores de confianza, mercancía en buen estado, etc.), existen una serie de factores que garantizan el éxito de este proceso.

Conocer los requisitos y documentos aduaneros a aportar

No ser consciente de las condiciones/exigencias que se deben cumplir antes de importar un producto, puede tener como consecuencia la retención del mismo en las dependencias aduaneras.

De hecho, es necesario conocer los requisitos, pero también la documentación que debe acompañar a la mercancía. Por ejemplo, la naturaleza y el tipo de artículos que se importan, la documentación de transporte, la factura comercial, etc.

Es importantes cumplir con las normas de importación del país de destino, los acuerdos preferenciales que existan sobre la mercancía a transportar y pagar las tasas y aranceles que corresponda en función de la tipología del producto.

Elegir al mejor proveedor

Gracias a la globalización, es posible encontrar proveedores en cualquier parte de mundo, pudiendo buscar y seleccionar a aquel que reporte los mejores beneficios. En muchos casos, es posible solicitar pruebas y muestras para garantizar que, pese a las diferencias comerciales y culturales que existan entre los países implicados, la calidad de la mercancía es la deseada y se puede realizar la compra-venta sin problema.

Elegir a un proveedor también implica negociar con él y llegar a un sobre el precio, la cantidad de artículos a importar, la duración del acuerdo comercial (hay que asegurarse de que el proveedor pueda garantizar el suministro de la mercancía durante el tiempo deseado)

Además, como en toda transacción, se debe firmar un contrato y que todos esos datos se reflejen en la factura comercial emitida por el vendedor. De esta forma, se consigue una mayor seguridad jurídica al establecer derechos y obligaciones (por ambas partes), lo que contribuye a evitar a falsos proveedores.

Establecer el Incoterm más adecuado

Entre las negociaciones que deben llevar a cabo comprador y vendedor y que deben reflejarse en la factura comercial, se encuentra el pacto de Incoterms. Se trata de los términos del acuerdo de la compra-venta internacional. En ellos se establece la distribución de los gastos, es decir, quién debe encargarse de cada uno de ellos.

La Cámara de Comercio Internacional facilita esta negociación entre comprador y vendedor al establecer los Incoterms. Existen trece modalidades, aunque destacan cuatro:

  • DDP (Delivered duty paid): toda la operativa es responsabilidad del vendedor, así como todos los gastos asociados a ella.
  • FOB (Free on board): la responsabilidad del vendedor abarca hasta el momento de entrega de la mercancía en el puerto de embarque pactado una vez cumplidos todos los requisitos de exportación. Después, es responsabilidad del importador.
  • CIF (Cost, insurance and freight): la responsabilidad del vendedor acaba en el momento en el que la mercancía se entrega en el puerto acordado, habiendo pagado los costes de los fletes y un seguro por daños o pérdidas.
  • EXW (Ex works): la responsabilidad del vendedor es mínima, ya que solo tiene que poner a disposición del importador la mercancía y es este el que se encarga de todo el proceso logístico.

Contratar a un buen transitario

En caso de que existan ciertas dudas sobre las operaciones de importación, se puede recurrir a un tercero: un transitario. Se trata de una empresa especializada que gestiona toda la cadena logística, uno de los puntos que genera mayores costes en la importación si la empresa no tiene los conocimientos adecuados.

Se encarga de todas las tareas desde la elección y contratación del mejor medio de transporte para el traslado de la mercancía, hasta la gestión de todos los procedimientos aduaneros. Además, lleva a cabo el seguimiento y trazabilidad de los productos hasta que se produce la recepción de los mismos en el país de destino, por lo que la empresa que importa no se tiene que preocupar por el proceso.

En definitiva, estas claves facilitan que una compañía, en un país determinado, pueda llevar a cabo transacciones comerciales con otra empresa extranjera de manera sencilla y reduciendo sus costes y riesgos.