Certificado de sostenibilidad: el nuevo valor diferencial de la logística

 

Acreditar la sostenibilidad energética, medioambiental y social de una compañía se ha transformado en una estrategia a implementar para destacar frente a competidores no tan sostenibles.

Al contrario de lo que muchos puedan llegar a pensar, la cadena de suministro es un mecanismo horizontal cuya complejidad reside, precisamente, en el número de piezas que lo componen. Desde el suministro hasta el almacén, pasando por el transporte y la clasificación, son muchas las empresas que forman parte de este ecosistema. De hecho, cada día ese número crece.

No obstante, a pesar de las diferencias entre operadores y transportistas, hay una verdad ineludible: cualquier empresa debe destacarse entre sus pares. Precisamente, frente a este desafío aparecen las certificaciones.

¿Por qué un certificado?

La sostenibilidad en el sector de la logística y el transporte no es una tendencia puntual que se encuentre en pleno apogeo y que vaya a desaparecer dentro de unos años. Ha llegado para quedarse y, por tanto, debe contemplarse en todas sus fases.

Más de la mitad de las empresas del IBEX 35 evalúan a sus proveedores bajo criterios ambientales y sociales. Así mismo, la Administración prima por ley en las licitaciones de contratos públicos a los negocios no contaminantes y, más del 70 por ciento de los clientes menores de 35 años prefieren consumir en empresas responsables, según Adecco.

Ahora bien, no vale con ser sostenible. Para competir en el mercado actual es necesario demostrarlo a través un certificado.

¿En qué consiste?

Los estándares y certificaciones de sostenibilidad, al igual que los de calidad y seguridad, son normas y estándares voluntarios, habitualmente evaluados por terceras partes, donde se monitorizan todos los aspectos relacionados con la seguridad ambiental, social y ética adoptados por las compañías.

Todo ello con el fin de demostrar el desempeño de las organizaciones o productos en áreas específicas.

Un transporte verde

Al hablar de una cadena de suministro verde son muchos los factores ha tener en cuenta, desde la gestión de los residuos y el transporte hasta la elección del embalaje ‘más responsable’, ambientalmente hablando.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos reside, precisamente, en la gestión del transporte.

Al respecto, la logística verde trata de reducir las emisiones con vehículos más eficientes, utilizando energías limpias siempre que sea posible. También busca optimizar las rutas de reparto y optimizar al máximo el espacio disponible en cada unidad de transporte, entre otras cuestiones.

Certificaciones de sostenibilidad en el transporte

Una vez expuesta la importancia de contar con una certificación de sostenibilidad, cabe preguntarse: ¿cómo se mide la sostenibilidad en el sector transportes?

Hay distintas certificaciones a las que estas empresas pueden optar, enfocadas a la sostenibilidad desde distintos prismas.

Medio ambiente

  • Certificación ISO 14001. Implantar un Sistema de Gestión Ambiental de acuerdo a la norma UNE-EN ISO 14001 ofrece a empresas, como Cotransa, la posibilidad de sistematizar, de manera sencilla, los aspectos ambientales que genera cada actividad desarrollada en una organización. En concreto, esta certificación supone la optimización de la gestión de los recursos y residuos, además de la reducción de los impactos negativos y riesgos asociados a situaciones accidentales.
  • Certificación EMAS. El Reglamento europeo EMAS, basado en la norma ISO 14001, ayuda a las organizaciones a contribuir en el desarrollo de la economía circular. Ello se basa en la obligación de establecer unos indicadores de comportamiento ambiental para analizar y medir el uso eficiente de los recursos, desde una perspectiva de ciclo de vida, y un pensamiento basado en riesgo.
  • ISO 14064. En la actualidad, existen varios protocolos que permiten calcular y aportar veracidad a los informes de emisión de gases de efecto invernadero, habitualmente conocidos como huella de carbono. La norma ISO 14064 es una de ellas, permitiendo la verificación voluntaria de este tipo de emisiones.
  • Certificación Operation Clean Sweep. Esta iniciativa mundial reconoce a las empresas que, de forma voluntaria, se comprometen a identificar los puntos críticos de potenciales vertidos de microplásticos a lo largo de sus procesos para que, en caso de que se produzcan, estos puedan ser subsanados al momento.
  • Certificación Residuo Cero. El documento, promovido en España por AENOR, reconoce a aquellas organizaciones que valoran las distintas fracciones de residuos que genera, dentro del alcance definido, evitando que tengan como destino final la eliminación en vertedero. Se enmarca en la línea de actuaciones de la OCDE, PNUMA, G20, PEMAR, Unión Europea y España en lo relativo a Economía Circular.

Gestión energética

  • Certificación ISO 50001. Es la norma de gestión de la energía empresarial más utilizada del mundo. La certificación de un Sistema de Gestión de Energía según la ISO 50001, ayuda a las organizaciones a implantar una política energética y a gestionar adecuadamente los aspectos energéticos derivados de su actividad, como son los servicios, instalaciones, productos, etc.

En conjunto, cada una de estas acreditaciones supone no sólo una forma de cuantificar el esfuerzo empresarial por garantizar la sostenibilidad de sus actividades, también un valor añadido. Se trata, por tanto, de un elemento diferencial que permite a las firmas destacar en un entorno cada vez más competitivo.