El impacto de la pandemia en la carga aérea, un reto a superar

La llegada de la COVID-19 ha supuesto un antes y un después en el sector logístico. La alta demanda y la escasa oferta de capacidad de carga para llevar los productos a su destino, ha hecho replantearse al sector su relación con las mercancías. Actuar rápido será la única manera de “despegar” de esta crisis.

En un breve periodo de tiempo se han producido una serie de circunstancias que han supuesto un gran reto logístico, como: los cambios en los hábitos de consumo por parte de los clientes, la falta de liquidez de empresas y particulares y una rápida alteración cultural con una transición acelerada a la empresa digital. Sí, hablamos de la llegada de la pandemia. Con la aplicación de las restricciones sanitarias, toda la humanidad se quedó dentro de sus casas, excepto sanitarios y trabajadores de servicios esenciales, que ayudaron a proveer de productos a los ciudadanos. En cuestión de días nuestra vida cambió, y con ella la logística, para poder abordar las necesidades de un mercado totalmente enfocado al eCommerce.

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) advirtió sobre la insuficiente capacidad aérea de los servicios postales e instaron a los Gobiernos a realizar más acciones para apoyar el traslado del correo por aire durante la crisis del coronavirus. Debido a la reducción del 95% de los vuelos de pasajeros (que suelen utilizarse para transportar mercancías) y al aumento del 25 al 30% de la demanda de eCommerce, la logística aérea se ha enfrentado al reto de ejecutar una enorme cantidad envíos a su destino sin disponer de la flota necesaria para hacerlo.

Dado que entre el 70 y el 73% de la carga que se transportaba en España era en régimen mixto de carga y pasaje, fue necesario que más de 300 aviones fuesen destinados exclusivamente a la carga para regular la demanda; así como la vuelta a un modelo de reserva de espacio de carga aérea que no se veía desde hacía tiempo. Pese a los esfuerzos, la capacidad de carga aérea mundial durante la pandemia disminuyó un 29% frente al año anterior.

Fuente: base de datos de Seabury Capacity Tracking (2020).

La situación de la carga aérea durante la cuarentena fue complicada por la cancelación de la mayor parte de los vuelos de pasaje, que transportaban alrededor del 50% del total de las mercancías por avión en España. Ahora, con la llegada de la segunda oleada de contagios y la vuelta a las restricciones de movilidad, nos enfrentamos al mismo problema. Los aviones de pasajeros pueden transportar carga en sus bodegas, pero esa cantidad no llega a la gran capacidad de un carguero puro, por lo tanto, no se rentabiliza el coste del vuelo si no hay pasaje.
La logística aérea necesita reforzarse más, pues el incremento de vuelos específicamente cargueros no puede absorber el incremento en la necesidad actual, sobre todo de productos sanitarios. La demanda de espacio en la carga aérea está aún muy por encima de la oferta, por lo que los precios de los fletes se han multiplicado por 4 o 5.  En consecuencia, estos aumentos de los costes, inflarán los precios de las materias primas, las mercancías industriales y los productos de consumo.

El transporte marítimo, aunque es el más importante en cuanto a volumen, no puede competir con el aéreo en rapidez, especialmente con mercancías perecederas y urgentes. La subida de costes alcanzará todo el tráfico aéreo de mercancías, dañando especialmente a la exportación, cuya fuente de divisas e ingreso es vital para la economía de España. Por eso es esencial responder ahora lo mejor posible, para no causar grandes desequilibrios dentro del mercado. Pues deberemos cubrir las necesidades que la sociedad demanda en este escenario tan excepcional como es una pandemia mundial.
Los gobiernos del G-20 se comprometieron a reducir al mínimo las interrupciones del comercio y las cadenas de suministros mundiales e identificaron la necesidad de dar prioridad a mantener las redes de logística abiertas y funcionando eficientemente. Sin embargo, estas medidas no son suficientes. Deberemos reforzar la logística, hacerla flexible y eficiente, para adaptarla al nuevo mercado en el que nos encontramos.
Algunos países europeos están invirtiendo grandes cantidades de dinero en el sector logístico, por lo que unos saldrán fortalecidos tras la crisis, mientras que otros perderán posiciones. También, será clave la implantación de reglas iguales en todos los aeropuertos para evitar la disparidad de criterios, pues ahora podría ser el mejor momento para alumbrar una nueva regulación global de la aviación comercial.

Un momento en el que invertir en logística ha demostrado ser esencial

La rapidez de adaptación de la logística aérea, ha sido un socio de confianza para ejecutar la entrega de productos, suministros médicos vitales y alimentos durante la pandemia, entre largas distancias y en el menor tiempo posible. La cancelación de más de 4,5 millones de vuelos ha hecho que la capacidad sea cada vez más escasa, cueste más y lleve más tiempo. Por eso, es necesario adoptar medidas rápidamente para hacer frente a la escasez de capacidad de carga aérea y cumplir con la exigencia de los envíos y, en consecuencia, con las necesidades de los consumidores.

Por otra parte, en este tiempo de menos actividad, el sector debe reflexionar para reiniciarse de una forma más sostenible, económica, social y medioambientalmente responsable. Es momento de que las aerolíneas de pasaje se replanteen su relación con la carga aérea, que tenderá a la concentrarse en un menor número de aeropuertos, hubs y gateways especializados.

Además, en un futuro próximo, se impondrá una logística más colaborativa en base a comunidades de carga y/o clústeres basados en la colaboración, la innovación y el desarrollo. Este futuro, que ya es presente en la digitalización, tiene que tender hacia la profesionalización, la formación especializada y la captación de nuevo talento para lograr superar el gran reto logístico en esta crisis sanitaria.